Cani Fernández, miembro de Women in a Legal World, es socia del área de Competencia y UE del despacho Cuatrecasas. Tiene amplia experiencia en adquisiciones y fusiones de empresas, competencia y antidumping, telecomunicaciones y energía, y contencioso comunitario. De 2003 a 2018 fue directora de Competencia y UE, y directora de la oficina de Cuatrecasas en Bruselas. Fue letrada (référendaire) del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 1994 a 1997. De 2012 a 2014 fue co-chair (copresidenta) del Antitrust Committee de la International Bar Association (IBA) y de 2016 a 2018, vicepresidenta del Economics Committee de la sección antitrust de la American Bar Association (ABA). Actualmente es miembro del LPD Council de la IBA. También es asesora non-governmental advisor (NGA) de la Comisión Europea y de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ante la Red Internacional de Competencia (ICN).

  • “Es cuestión de tiempo”-es la respuesta de muchos al hablar del techo de cristal: ¿Qué dirías a todos aquellos que perciben WLW innecesaria en el sector legal?

En esta cuestión no podemos permitirnos un parón o un paso atrás, “ni para coger impulso”. Antes de la crisis el avance empezaba a dar sus frutos, pero la crisis ha supuesto un retroceso en mi opinión, tenemos que seguir invirtiendo en ser visibles y en hacer visible el talento femenino (que lo hay, y mucho) en àreas, sectores y posiciones del mundo legal y corporativo donde sigamos siendo la excepción.

tenemos que seguir invirtiendo en ser visibles y en hacer visible el talento femenino

  • Como primera mujer a la que un directorio como Chambers reconoció la contribución al sector jurídico y una de las primeras socias del despacho Cuatrecasas: ¿Cuáles crees que han sido las claves para conseguir esta posición de liderazgo?

Pasión por mi trabajo (la de abogada es una profesión preciosa, y mi otra pasión es dar clase, transmitir lo que he aprendido, devolver a la sociedad lo que me ha dado, que es muchísimo; la vida es una carrera de relevos); Mentores que han creído en mí a lo largo de mi carrera (Enric Picanyol, Emilio Cuatrecasas y Pablo Salvador en Cuatrecasas, Rafael García-Valdecasas en el TJUE…) ¡Todos ellos hombres! Porque no había ni una sola mujer por encima de mí en aquella época allá por donde iba…; Compañeros de trabajo brillantes y generosos, y abogados y abogadas jóvenes, con ilusión por aprender, igual que mis estudiantes, que me han ayudado mucho, y me han motivado incluso en los momentos más duros, para ir a trabajar cada mañana; una familia que me arropa y un marido que me apoya a muerte; y tener fe en el imperio de la ley, que nos hace a todos iguales, el sistema de derecho, luchar para encontrar una solución en la ley en defensa del cliente, por imposible que parezca. Lo que ahora llaman “thinking out of the box”.

  • ¿Y cuáles has sido los principales obstáculos a los que te has enfrentado?

La incomodidad y reticencia de algunos de mis clientes al principio de mi carrera duraba poco, la verdad. No soy del tipo “frágil”, ni en apariencia. Ha sido más duro “poder con todo” sin sentirme culpable.

Ha sido más duro “poder con todo” sin sentirme culpable.

  • Fernando Rivas, durante el II Encuentro WLW, explicó que crear redes es imprescindible para hacer sostenibles los proyectos. Según tu opinión: ¿en qué se debería caracterizar la red WLW?

Flexibilidad, que la sientas como un apoyo y no como una obligación, que nos ayude a sentirnos cómodas incluso la primera vez que llegas y no conoces a nadie, que nos permita conocernos de verdad (muy buena la iniciativa de que cada una ofrezca hablar “de lo que sabe”). Sería estupendo que a medida que se vaya vertebrando poco a poco WLW pudiera actuar de plataforma o punto de conexión entre las varias iniciativas que existen para impulsar el talento femenino en el mundo legal y corporativo y que sumadas multiplican su valor.

  • ¿Qué retos crees que afrontará la mujer en nuestro sector en los próximos años?

La profesión está cambiando y creo que hay que dominar las tecnologías digitales (bases de datos dinámicas, comprensión de fenómenos como el blockchain, los smart contracts, y el big data, y de sus riesgos y posibilidades, etc) es un reto que tenemos que superar. De todas formas, no debemos olvidar que una máquina, por muy perfeccionada, digital y algorítmicamente que sea, no puede suplir la confianza que supone la base de la relación con nuestro cliente: escucha activa, previsión, proactividad, acompañamiento del cliente… son cualidades esencialmente humanas que debemos perfeccionar (además, claro está, del excelente conocimiento técnico, pero aquí, precisamente, es donde nos puede ayudar el buen manejo de tecnologías digitales).

una máquina, por muy perfeccionada, digital y algorítmicamente que sea, no puede suplir la confianza que supone la base de la relación con nuestro cliente

  • Unas palabras para todas aquellas jóvenes abogadas que están empezando…

He hablado mucho con las jóvenes abogadas del despacho y ellas no sienten ningún tipo de diferencia de trato; actualmente en la universidad, y en los primeros años de la carrera no existe realmente desequilibrio de género. Pero a medida que se avanza en la carrera resulta más difícil. Les daría dos consejos:

  1. que elijan bien a sus mentores o mentoras a lo largo de su carrera profesional, y sobre todo,
  2. que elijan bien a sus parejas si quieren compaginar su trabajo con crear una familia, porque es cosa de dos.
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