Gloria Sánchez Soriano: “La disrupción también está llegando al mercado legal”

La abogada Gloria Sánchez Soriano de Group Legal VP | Head of Legal for Technology & Legal Transformation del Banco Santander es una de las raras especialistas en innovación dentro de los departamentos legales corporativos. Nos confiesa en dialogo con WLW que el proceso de transformación es mucho más que tecnología y que la clave pasar por romper dinámicas, cambios culturales y nunca perder el foco en el principal activo de las compañías: las personas.

Por Carlos Lamadrid, Prensa WLW

Pregunta: ¿Cuál es su experiencia y cómo empezó en el mundo Legal Tech?

Llevo más de 17 años ejerciendo como abogada en distintos roles y funciones que he desempeñado tanto en despacho, como en la asesoría jurídica de empresa. Además, dedico parte de mi tiempo a la formación como profesora asociada en distintas universidades.

Actualmente desarrollo un doble rol como responsable de la Asesoría Jurídica de Tecnología y Transformación de Santander: Por un lado, en mi equipo nos encargamos de asesorar en materia de contratación y proyectos tecnológicos, propiedad intelectual, datos, digitalización del negocio bancario y política pública digital; y por otro, lideramos la transformación de la asesoría jurídica del grupo, diseñando e implantando proyectos de innovación, mejora de procesos, simplificación y legal tech.

Mi entrada en el mundo legal tech fue consecuencia de varias cuestiones: en primer lugar, una vocación de transformar la forma en que trabajábamos en el área legal, apoyada e impulsada por el general counsel; parte del impulso vino por la curiosidad por conocer qué estaba sucediendo en otros sitios, en particular en las asesorías en otros países, y en los despachos que hace ya unos años comenzaban a liderar iniciativas legal tech muy interesantes; y por último, diría que el ir conociendo cada vez más los ecosistemas de innovación, me posibilitó entender que podían hacerse muchas cosas desde dentro de la organización.

¿Qué papeles están jugando las asesorías jurídicas en este proceso de transformación del sector legal?

Las asesorías jurídicas han tenido un papel muy relevante, por ejemplo en Estados Unidos, como consecuencia de la profesionalización de las funciones de operaciones dentro de legal.

En Europa, claramente ha habido movimientos interesantes de los despachos que han realizado inversiones en legal tech, así como investigación y desarrollo de ciertos productos y servicios. Y posteriormente las asesorías nos hemos unido a ese movimiento y hemos comenzado a cuestionar cómo se nos prestan los servicios y cómo se puede mejorar ese “delivery”, qué herramientas usan nuestros asesores externos o cómo podemos colaborar más eficientemente con ellos. En paralelo, nos hemos analizado y hemos comenzado a pensar cómo podíamos mejorar nosotros. Aunque quizá el concepto del “más por menos” esté muy manido, lo cierto es que nos enfrentamos a escenarios cada vez más complejos en lo regulatorio y en lo transaccional, y los recursos son limitados. Como asesores legales requerimos de tiempo y capacidades para apoyar a los negocios en cuestiones estratégicas. Y eso implica que no debemos dedicar nuestro tiempo a tareas estandarizables, repetitivas o que puedan ser objeto de simplificación.

Es importante entender que no todo es tecnología (una gran parte sí lo es), hay mucho de simplificación y mejora de procesos. Quizá no sea la innovación disruptiva de la que nos hablaba Clayton Chistensen (sino más bien, meramente incremental), pero aporta mucho en el día a día. En cualquier caso, la disrupción también está llegando al mercado legal.

Qué iniciativas del ámbito Legal Tech estáis incorporando a la prestación de servicios jurídicos en el Santander?

Hemos incorporado iniciativas tendentes a la mejora de nuestra gestión documental, la automatización de flujos y procesos, la automatización contractual para ciertos supuestos, el “autoservicio” de los asesoramientos más sencillos (ej. mediante chatbots y otros). Estamos usando herramientas que permiten medir el volumen de trabajo y tipología de los asuntos que tratamos y otras de visualización de datos. Además, hemos participado en el desarrollo de modelos de ML para análisis de grandes volúmenes contractuales o para la anonimización de datos, entre otros muchos. Y también nos servimos de herramientas plug and play que ofrecen lo que se ha llamado últimamente “Legal Tech as a Service”. Estas herramientas son muy sencillas en su uso y sirven para cubrir necesidades concretas especialmente en el asesoramiento multi-jurisdiccional (ej. resolución de cuestiones jurídicas complejas en diversos países, analítica jurisprudencial, etc).

Por otra parte, hemos adoptado muchas medidas de simplificación y mejora de procesos. Por ejemplo, la simplificación contractual mediante visual law, la parametrización de modelos de riesgo legal y generación de playbooks, la introducción y medición de indicadores de desempeño o KPIs, entre otros.

Y en nuestro día a día, para afrontar todos estos proyectos, nos valemos de herramientas como el design thinking, herramientas de gestión de proyectos, y en general, de todo aquello a nuestra disposición para poder diseñar y ejecutar los proyectos con éxito.

¿Cuándo y por qué surge su vínculo con Women in a Legal World? ¿Qué le aporta en su día a día?

Conocí WLW en sus inicios y decidí unirme al proyecto. Formo parte de la Comisión de Tecnología, donde hay grandísimas profesionales del sector legal con especialidades muy cercanas a la tecnología y lo digital. Esta comisión tiene solamente unos meses de vida, pero ya tenemos en el horno varios proyectos muy interesantes que en breve daremos a conocer tanto a las socias, como al resto del sector.

La asociación sirve de punto de encuentro de profesionales y para dar visibilidad al talento femenino en el sector legal.

¿Puede darnos su punto de vista acerca del papel que desempeña la mujer en el mercado jurídico, así como cuál considera que es su nivel de posicionamiento actual?

La mujer se ha posicionado, cada vez más, en puestos de responsabilidad en el sector jurídico (asesorías, despachos, administración pública, academia). Quizá aún quedan ámbitos en los que cabe aumentar ese posicionamiento en los próximos años.

Son muy interesantes a estos efectos los estudios que realizan algunos colegios de abogados, asociaciones, y el Consejo General de la Abogacía en sus barómetros.

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